Saúl en el Oviedo de Hierro

La Voz de Asturias
12-01-2017 |


El fichaje de Saúl Berjón, como lo fue el de Michu, es una de esas operaciones que hay que hacer sí o sí. Ambos pertenecen a una generación de gran talento que no pudo disfrutar de su equipo de siempre en la élite, y que ahora, con el grueso de su carrera ya completado, vuelven al club de sus amores.

 

Lo que intentaré explicar aquí es lo mucho que Berjón puede aportar al juego del conjunto carbayón. No es solo un magnífico fichaje por lo dicho en el párrafo anterior, también porque es un perfil que hasta ahora no existía en la plantilla oviedista.

 

-         Un equipo sin ideas

 

Tras cinco meses de competición, se puede decir que al Oviedo le está costando encontrar un patrón de juego. Hierro comenzó la temporada hablando de «crecer con el balón», para luego pasar a «crecer desde la defensa». Entre tanto, la indefinición ha sido la característica principal del equipo.

 

El Oviedo no se está jugando cómodo en campo contrario. Los goles vienen en su mayoría de errores del rival que, unidos a un par de pases rápidos, acaban por generar ocasiones. Pero cuando el rival espera en su propio campo, estas transiciones rápidas son mucho más difíciles de realizar. Es en ese momento cuando a los carbayones se les apaga la luz. La llegada del ex del Eibar y Murcia puede ayudar a paliar este problema.

 

-         Jugador asociativo

 

A sabiendas de que la segunda parte del domingo en el Sánchez Pizjuán es un contexto especial, ya que el 3-0 con el que se llegó al descanso facilitó la relajación del Sevilla Atlético, Berjón dio pequeñas muestras de lo que le puede ofrecer al equipo.

 

Que en lo técnico es un jugador superior a la media de la categoría no hay ninguna duda. Saúl viene al Tartiere a ser ese jugador de banda capaz de asociarse y de producir juego por sí mismo. El domingo, el ovetense mejoró todos los balones que recibió, fueran en la situación que fueran. Bien haciendo una pared con Erice o metiéndole un pase en profundidad a Christian, Berjón siempre supo escoger la mejor opción.

 

También sumó en salida de balón, faceta en la que el Oviedo de Hierro está sufriendo demasiado. Si las anteriores jugadas fueron en banda izquierda, esta vez dio el apoyo a Fernández en banda derecha, buscando el tercer hombre (Torró) y así conseguir una salida del esférico más limpia.

 

-         Dar oxígeno al equipo

 

Como se ha dicho antes, el Oviedo se está encontrando con graves dificultades para asentarse en campo contrario. Una de las cualidades de las que Saúl hizo gala en Ipurúa fue la de ganar tiempo para que el equipo saliese de su área. Aguantando de espaldas o combinando con otros compañeros, daba cierto margen para que el resto del equipo llegase al centro del campo sin riesgo de perder el balón. Para un equipo que dispara tan poco a puerta (segundo que menos tira de la categoría), esta característica puede ser oro, ya que llegas con más gente al área rival y las opciones de disparo aumentan.

 

-         Atraer y soltar

 

Las conducciones son una de las especialidades de Berjón. El ovetense tiene calidad para realizarlas y un punto de velocidad suficiente para conseguir que sean efectivas. Con estas conducciones se consiguen atraer rivales, pudiendo así asistir a otro compañero libre de marca.

 

Dicha cualidad es algo de lo que hasta ahora ha adolecido el Real Oviedo, ya que todos sus hombres exteriores no han conseguido ser desequilibrantes en ningún momento de la temporada.

 

Es pronto para lanzar las campanas al vuelo, pero al margen de lo simbólico y sentimental, el fichaje de Saúl Berjón le abre a Hierro un abanico de recursos futbolísticos hasta ahora inexistentes en la plantilla.

 

-         Columna de Pablo Fernández publicada en La Voz de Asturias (12-01-2017)